El bosque donde habita el viento – Susurros de sauces en la ciudad

Un bosque de sauces en la ciudad ofrece un respiro tranquilo, enseñándonos el ritmo suave y natural de la vida. A veces, basta con quedarse quieto en medio del bosque para que la mente se aclare. Es…
El bosque donde habita el viento – Susurros de sauces en la ciudad

Un consuelo cálido en un cuenco de caldo

 Un cuenco de ramen trajo consuelo silencioso. Una comida compartida sin palabras se convirtió en un recuerdo cálido y duradero.

Una noche, sin lluvia pero con el alma húmeda.
A veces, uno solo desea algo cálido, sin razón concreta.
Algo que no solo alimente el cuerpo, sino también el corazón.

Entré en la tienda de ramen,
y un aroma acogedor me envolvió.
El caldo profundo sabía a historias largas,
y el chashu asado hablaba de dedicación.

Incluso el huevo parecía hecho con cariño,
y el naruto con los cebollines daban alegría visual.

Sentado junto a alguien especial,
compartiendo el silencio con cucharadas calientes,
nos entendimos sin decir nada.

Hasta el pequeño platito de kimchi
mezclaba lo conocido con lo nuevo.
Una comida breve, pero cálida.

Hay noches así,
que sin brillar demasiado, se graban en la memoria.
Instantes sencillos, pero seguros de felicidad.
El ramen no fue solo comida,
fue la conversación silenciosa de esa noche.

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